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Blog GOBERNATIA

28 oct 2016

TRES A LAS 3: “PSOE para Dummies

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Muchas son las noticias acontecidas relacionadas con el PSOE en los últimos meses. Todos los medios de comunicación querían “hacerse eco” de lo que sucedía dentro de este partido, al cual muchos se han referido como el único “Sálvame” que merecía la pena ver.

Para poder explicar todo este fenómeno, tendríamos que remontarnos a las pasadas elecciones europeas del 2014, donde en el PSOE se producía un continuismo de Rubalcaba. Dichas manifestaciones electorales propiciaron uno de los peores resultados nunca vistos del partido de la rosa. A través de ello, muchos fueron los que pidieron la dimisión del líder, que éste aceptó con dos condiciones: la primera, realizar un Congreso Federal, y la segunda y relacionado con la primera, llevar este Congreso Federal con primarias cerradas para elegir al secretario general. Esta segunda condición marcó un antes y un después en la forma de establecer el liderazgo del partido.

¿Cómo se puede explicar esta novedad? Nos vamos a remontar a explicar la estructura interna del partido empezando por las bases. Los militantes, que conforman el debate de la propia agrupación local. Eligen a sus representantes locales mediante el voto directo de listas. Estos, a su vez, eligen a los delegados del Congreso Comarcal (allá donde existe la comarca como demarcación territorial), éstos a los delegados del Congreso Provincial, que eligen también a los delegados del Congreso Autonómico y, finalmente, éstos designan el Congreso Federal, el cual es el mayor órgano donde se pueden modificar los cargos a nivel federal. Todo esto se establece a partir de listas cerradas y bloqueadas en las que no se muestra ningún atisbo de democracia directa por parte de los militantes.

Obviamente, después de haber explicado esto, resulta ser un hito, el hecho de que los militantes pudieran votar directamente al secretario general mediante su voto a partir de 2014. ¿Por qué sucedió esto? Susana Díaz quería presentarse a candidata para secretaria general, entonces Eduardo Madina lanzó un órdago abrumante al pedir elecciones primarias mediante democracia directa, a lo que el aun líder del partido Rubalcaba se acogió. Lo hizo sabiendo que Díaz solo conseguiría apoyo por parte del sector andaluz. Tal fue dicha táctica, que Susana no se presentó, y los valientes de Pedro Sánchez (el que recibió un gran apoyo por parte de los barones más importantes, incluida la líder andaluza), Eduardo Madina (continuador de la política de Rubalcaba) y José Antonio Pérez Tapias (perteneciente a la corriente izquierda socialista) se presentaron por la disputa del cargo de líder de los socialistas. Sánchez sale victorioso de esta contienda, siendo elegido por los propios militantes y ratificado por parte del Congreso Federal de la mano de los barones territoriales. El PSOE ya tenía nuevo secretario general. Una nueva imagen más joven que parecía traer aires de cambio y reforma dentro del partido.

Durante el periodo que comprende esta elección a secretario, y hasta las elecciones del 20 de diciembre de 2015, empieza a cuajarse la polémica dentro del PSOE. Nos encontramos con un Sánchez que se posicionó en contra de muchos barones territoriales (los cuales les dieron su aval o apoyo cuando fue nombrado secretario general) ofreciendo su apoyo a los contrincantes de éstos dentro del partido a nivel autonómico. Por otra parte, Sánchez presenta su candidatura para la presidencia del gobierno, hecho que no le entusiasmó a Susana Díaz. Este ambiente de hostilidad se agudiza tras las elecciones del 20-D, en las que el PSOE obtuvo un pésimo resultado electoral, y España se queda en una situación de bloqueo parlamentario. Desde el Comité Federal se aprueban dos vías de actuación: no pactar con los nacionalistas y evitar un gobierno de Rajoy, intentado pactar con todas las posibilidades políticas dentro del espectro ideológico. Así pues, una nueva arena política se vislumbraba después de dichas elecciones en las que el PSOE solo tenía dos opciones: o realizar un gobierno de coalición junto a Ciudadanos y Podemos, o dar el voto al PP, pero dicha opción no podía realizarse porque el Comité ya había marcado la línea política a seguir.

Pasaron los meses y España siguió sin nuevo gobierno, y con unas nuevas elecciones a la vuelta de la esquina. Llegó el 26 de junio de 2016, y el PSOE recibió el peor resultado electoral de la historia contemporánea. Su política fallida de pactos, le había pasado factura. Se produce una presión por parte de los barones autonómicos, y varios alcaldes de ciudades importantes para que el PSOE se abstenga y deje gobernar a Rajoy, para así, evitar unas terceras elecciones a los ciudadanos. Sánchez se niega a darle el poder a Rajoy, afirmando continuamente “¿Qué parte del no, no ha entendido Rajoy?” en todas las declaraciones que hace. En vista de la situación, y para evitar unas terceras elecciones, Sánchez decide ir en contra de las decisiones tomadas en el Comité y pretende establecer una coalición de izquierdas para formar gobierno en la que se incluye a los nacionalistas. Esto, lógicamente, crea un malestar generalizado dentro de la cúpula del partido, y las fracturas entre las diversas posiciones sobre cómo dirigir la política del partido, aumentan con el paso de los días.

Las pasadas elecciones en Galicia y País Vasco denotan aún más la crisis que sufre el partido, obteniendo también unos malos resultados a nivel autonómico, así que los principales barones comienzan a pedir la dimisión del Sánchez, al ver que la situación ya se está volviendo insostenible. El líder del partido de la rosa, decide proponer unas elecciones primarias a secretario general con una convocación de Congreso Federal a posteriori. Es aquí cuando suenan las alarmas entre los barones, y 17 miembros del Comité Ejecutivo (entre ellos algunos barones importantes) deciden dimitir con el fin de forzar la dimisión de Sánchez, la cual no sucede en un principio, pero a posteriori el secretario decide dimitir por no haber salido adelante su propuesta dentro del Comité Federal y se establece una gestora provisional.

Como hemos visto, nos encontramos en una lucha de poder entre los principales políticos dentro del partido, al mismo tiempo que hay una mala gestión del mismo, pero, ¿dónde queda el papel de la militancia?

En primer lugar, gran parte de la militancia presenta un enorme descontento con los altos cargos del partido, ya que Sánchez fue elegido por ellos y los barones no deberían de quitar esa potestad que ha sido emanada desde sus propias decisiones, lo cual convierte a Sánchez en un mártir político. Aquí es cuando surge el problema de la legitimidad y autoridad de la gestora, la cual es vista con recelo por parte de la mayoría de los militantes.

¿Cuáles serían, a partir de ahora, las opciones para el partido en relación a la formación de gobierno?

  1. Seguir con la política del “no a Rajoy” y permitir unas terceras elecciones en las que, posiblemente, el partido se autodestruya debido a esta sensible situación interna. Pero esto llevaría también a una posible y futura regeneración del partido que pueda ayudar a volver a situarse en la esfera política.
  2. Abstenerse para dejar gobernar al Partido Popular, pasar a la posición y ver cómo se va desarrollando la actividad política del país.

Y salió vencedora la opción “B”. El pasado 22 de octubre, un nuevo Comité Federal establecía, definitivamente, los pasos a seguir para terminar con el bloqueo político en el que estaba sumido el país. 139 a favor de la propuesta defendida por Elena Valenciano, contra 96 “no” y dos pequeñas abstenciones. Este fue el resultado de dicho comité, que, durante estas 48 horas pasadas, ha traído más polémica aún si cabe. Esto es así porque, si antes había algunas gotas de distanciamiento entre la militancia y los barones, ahora hay una brecha enorme que, por el momento, parece ser difícil de sanar. En resumidas cuentas, el PSOE más dividido de toda la historia.

Se sigue en la misma dinámica que antes, la voz de la militancia sigue sin contar en absoluto a la hora de tomar decisiones que necesitan la opinión de todos los miembros del partido, tengan cargos importantes o no. Es la militancia la que realiza labores altruistas por el partido, y la que “se deja la piel” para difundir los ideales del mismo. ¿Por qué esta evasión hacia ellos? ¿De qué tienen miedo los barones?”

Ahora el partido de la rosa se encuentra con varios frentes abiertos, los cuales parece ser que tardará en solucionar.

- Por un lado, se encuentra el sector del PSOE que, a pesar de haber asistido al Comité Federal y haber votado, no acepta la decisión democrática y muestra su negación a acatar dicha medida. – Los socialistas catalanes de Miquel Iceta se sitúan al medio de todo el panorama y aún están pendientes de tomar una decisión al respecto, siendo más favorables al “no” por coherencia y respeto hacia toda la política “anti-pp” que han ido trabajando a lo largo de los años.

- Podemos, preparado para atacar, está dispuesto a hacerse con el mayor número de votos de esa parte del PSOE más radicalizada y enfadada

Numerosas son las personas que han manifestado su opinión sobre esta decisión. Ciudadanos que el lunes ya se reunía para preparar la investidura de Rajoy. José Antonio Pérez Tapias, que no dudó mostrar su indignación, abocaba a la falta de sensatez e incoherencia dentro del propio partido alegando “tras dos campañas electorales del @PSOE y nueve meses diciendo “no a Rajoy”… la abstención para que gobierne suene a fraude electoral”. Mientras que otros alababan el sentido de estado que el PSOE había mostrado, evitando unas posibles terceras elecciones que solo habrían hecho que difuminar mucho más el panorama político y, posiblemente, podría haber evocado a una situación peor que la actual.

El PSOE no ha sabido ponerse de acuerdo en su ámbito interno, pero tampoco han sido capaces las formaciones de izquierda, las cuales, en vez de trabajar conjuntamente para no permitir este gobierno del PP, han preferido centrarse en su propio ombligo exigiendo lo que les convenía. Esto es lo que pasa cuando se mira más por el partido y los votos, que por la ciudadanía.

Y, le pese a quien le pese, el PP ha sido el partido que más votos ha recibido en las dos pasadas elecciones en comparación con el resto. Ahora, por una serie de malas gestiones, le toca formar gobierno, posiblemente con Ciudadanos. ¿El resto? Ya se verá.

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Nuria Baviera.

Estudiante de Ciencias Políticas de la Universitat de València realizando sus prácticas en GOBERNATIA.