(+34) 617 45 98 22
info@gobernatia.com

Blog GOBERNATIA

19 oct 2016

TRES a las 3: “Cómo suena un móvil en una mascletà”

/

El relato valenciano toma como referencia el 9 de octubre de 1238 para explicar el mito fundacional de nuestra historia. La entrada de Jaume I a la capital del Turia es la primera piedra en la construcción de nuestra identidad. Actualmente, a pesar de las diferentes interpretaciones del valencianismo, existe un consenso básico que nos debería ayudar a replantearnos hacia dónde queremos enfocar nuestro futuro como sociedad.

En pleno siglo XXI, el relato continúa escribiéndose en torno a cómo fortalecer el papel que ha de jugar nuestra autonomía en el tablero de las nacionalidades que conforma España. Con una capacidad de influencia bastante limitada en el conjunto del Estado, no se aprecian resultados claros dentro de las pretensiones por influenciar decisiones que nos afectan desde Madrid (centro neurálgico de la política nacional). El objetivo es que se asimile el diagnóstico de cuestiones tan importantes como la infrafinanciación o la falta de inversiones. Por ponernos en situación, en 2016 recibiremos 260 euros menos de financiación por habitante y 61 euros de inversión por debajo de la media.

Estas aspiraciones son difíciles de conseguir en un contexto en el que se debate qué encaje deben tener las diecisiete autonomías dentro del país, esto ha supuesto el surgimiento de relatos paralelos que polarizan la opinión en dos extremos: o una unidad de España más rígida o contemplar el derecho a la secesión de los territorios. En la solución de la cuestión territorial, la Comunitat podría encontrar el altavoz para ser escuchada entre los actores decisivos. En cambio, el sentir general de la sociedad valenciana traslada (como muestran las sucesivas encuestas del CIS) una posición no polémica (fuera de los dos ejes de conflicto) que nos coloca directamente fuera de la agenda política.

Los últimos quince días, y a causa de la víspera de Sant Dionís, asistimos a una muestra de fuerza por parte de todas las instituciones valencianas. Con un eslogan simbólico: “Tots a una veu”, la Generalitat se propuso continuar planteando un relato de unidad para ganar relevancia. El problema es que, día a día, los medios narran un relato alternativo y negativo relacionado con la corrupción; sumando a esto la crisis en seno del PSOE, la propuesta de un nuevo referéndum en Catalunya y el foco mediático en los (des)acuerdos para formar gobierno; la voz valenciana, aunque irrumpa con volumen muy alto, continúa sonando como un teléfono móvil lo hace en una mascletà.

VÍCTOR CAMINO MIÑANA

Estudiante de Ciencias Políticas de prácticas en GOBERNATIA